UNA VISITA DOMINGUERA AL REAL MONASTERIO DE STA. MARIA DE SIGENA (HUESCA)
| El Monasterio de Sta. María de Sigena |
Nos habíamos imaginado una visita provechosa a la altura e importancia de este gran monumento del patrimonio cultural aragonés, como es el Monasterio de Sta. María de Sigena, pero hemos de decir que tuvimos una ligera decepción, esperando algo más, atraídos por la importancia de sus pinturas medievales, ahora en litigio con Cataluña, cosa que queda para más adelante porque el tema de devoluciones y montajes está en buena parte por hacer. A cambio vemos el entorno, el mismo monasterio, que tiene su importancia y su historia.
Nada que ver con las pinturas murales del Museo de la catedral de Jaca, donde sí tenemos una abundante exposición de pintura mural aragonesa, bien custodiada y expuesta, sin problemas con los lugares de procedencia, iglesias muy expuestas a problemas ambientales y de seguridad, que no pensamos sea el caso de Sigena, y es que todavía no se ha solucionado el litigio con Cataluña, parece que todavía no se ha devuelto todo el material, y eso que está por en medio la venta ilegal que hicieron las monjas a Cataluña, además queda la gran labor de trasladar las pinturas al temple a su pared original, es decir, el artesonado de la gran Sala Capitular cosa que parece labor complicada. Mientras, han devuelto algunas pinturas que todavía están guardadas en sus embalajes pendientes de su instalación en sus lugares de origen. Labor que va para largo tal como están las negociaciones en litigio..
Pero valga la salida como una visita dominguera, con otros atractivos como la posibilidad de visitar en la misma Villanueva de Sigena la casa natal de nuestra gloria científica aragonesa, como fue Miguel Servet, cuya efigie figura delante de la iglesia, y su casa en la misma plaza, con el riesgo de no poder verla por dentro si se llega a deshoras, aunque se dice que van a hacer en ella una casa de cultura.
Otro problema es el tema del sustento de mediodia, que en tierras monegrinas tiene su dificultad, pero es en la cercana Sariñena donde a falta de un sitio para comer, que buscábamos, hay dos, dos mesones pegado uno al otro, a nosotros nos tocó por las prisas el Mesón de los Monegros, donde salimos más que contentos con sus asados a la leña y la buena atención en lugar espacioso y relajante.
No podemos decir lo mismo de las carreteras, que salvo error lo mejor es coger la de siempre que sale de Santa Isabel a Perdiguera, Leciñena, Alcubierre... y seguir direccion Sariñena.
Lo que no se aconseja es la Autopista hasta Bujaraloz para los que vamos desde Zaragoza, y luego el desvio a La Almolda, porque a partir de aqui nos encontramos la carretera en obras de mejora, zonas de tierra e instalación de tuberias de agua de regadio a partir de la acequia madre de los Monegros. Cuando acaben las obras será una buena opción, ahora el viaje por aquí es un pequeño suplicio para el coche con riesgo de confundir el camino a seguir. Mejor lo tienen los que vengan de Huesca, que pueden llegar con facilidad a Sariñena.
Asi que entramos al monasterio, después de pasar la entrada principal de la muralla que lo rodea, por una humilde portezuela, y así llegamos a la puerta ojival tan conocida acompañados por una joven y muy informada guía que nos acompañará en todo el recorrido, y nos pondrá al corriente de todo.
De esta manera nos cuenta que se trata de un monasterio femenino donde se acogía a damas de la alta nobleza, según leemos en paneles explicativos, muchas de ellas hoy en sus lujosos enterramientos que podemos ver también, no falta alguno más de la realeza aragonesa, aunque acabaron algunos en Poblet, entre ellos el de Pedro II, hijo de Alfonso II y Sancha de Castilla, el de la batalla de Muret, donde falleció en su lucha contra la heregía albigense francesa, y que parece ser que era de gran estatura, medía como dos metros cuando entonces lo normal era medir uno sesenta.
Entre estos comentarios y alguno más de nuestra historia aragonesa por parte de nuestra guía, vamos viendo el Monasterio. Sabemos así que el Monasterio es una fundación de la reina Sancha de Castilla, esposa de Alfonso II, que estuvo siempre gestionado por devotas religiosas, que ha pasado por momentos dificiles y que cumple con los mandatos del Estatuto de Autonomía de Aragón de hacer regresar a tierra aragonesa los bienes patrimoniales, como éstos que se están llevando a Sigena pendientes del litigio con Cataluña, y que esperemos tengan mejor suerte que la del Archivo Histórico de la Corona de Aragón, ahora en Barcelona, o los enterramientos reales en el Monasterio de Poblet, aunque al final todo queda en tierra de nuestra Corona Aragonesa, mal llamada Corona Catalano Aragonesa.
Vemos los artesonados del techo donde irán las pinturas arrancadas y malvendidas por esa comunidad monástica femenina. También relieves escultóricos renacentistas junto a los enterramientos del monasterio, el cual se conserva hoy en dia algo maltratado por el paso del tiempo y del abandono, pues no siempre estuvo ocupado por la comunidad religiosa. Sobre todo muy tocado por las guerras. No podía estar peor situado de cara a los conflictos bélicos de la guerra de Independencia, y sobre todo de la Guerra Civil, los dos ejemplo de maltrato salvaje de nuestro patrimonio cultural aragonés. Parece que las últimas monjas se marcharon al monasterio de Vadorreix de Barcelona, y el monasterio cedido a la Orden de Belén que lo habitó hasta 2020.
En general el Monasterio queda en un paraje bastante deshabitado de la población de Villanueva de Sigena, rodeado de una muralla primitiva que exigirá unos buenos controles de seguridad cuando todo el material artístico esté instalado dentro.
Nuestro viaje dominguero, con todos sus inconvenientes, nos ocupa toda la jornada, con algún momento de descanso para contemplar el paisaje monegrino y paradas como en la plaza de Alcubierre y su Café y Pasteleria al lado, donde comprar buenas tortas típicas de la zona.
LFSR
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